Alzó de inmediato el arma y apuntó a Frans Balder, que lo estaba mirando con intensidad mientras movía la mano como si saludara a alguien con desesperación. Luego Balder empezó a pronunciar, como si estuviera en trance, algo confuso y solemnte que sonaba como una oración, como una letanía. Pero en lugar de "Dios" o "Jesucristo", Jan percibió la palabra "idiota". Esa fue la única palabra que entendió, aunque a decir verdad le daba absolutamente igual: la gente le había soltado todo tipo de cosas raras en situaciones así.
No mostró clemencia alguna.
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