"Por alguna razón, siempre he sido consciente de una obviedad que contradice el mito del destino amoroso. Las parejas son fruto del azar. El hombre con el que acabas formando una familia, comprando una casa y celebrando tus cumpleaños no es alguien que has elegido después de un cuidadoso casting. La mayoría de las veces, simplemente es el tipo que estaba ahí o que aparece cuando cumples más de treinta y quieres un poco de estabilidad emocional. Eso es todo".
No hay comentarios:
Publicar un comentario