Para tí, para mí, y para todo el que quiera leerlo. Aquí encontrarás algunas de las frases y fragmentos de libros que me han hecho pararme a reflexionar.
domingo, 27 de octubre de 2013
"El sable del caudillo", José Luis de Vilallonga.
"La mediocridad es como un salvavidas: te mantiene a flote para que no te ahogues, pero no te permite virguerías".
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"Hay gente que piensa que al mundo lo rigen el dinero y el sexo, pero no es verdad. Al mundo lo gobierna la vanidad"
martes, 27 de agosto de 2013
"La caída de los gigantes", Ken Follet.
" Billy estaba indignadísimo. ¿Acaso no era suficiente castigo que estas mujeres hubieran perdido a sus maridos en la mina? ¿Deberían quedarse sin hogar, además de viudas?
- ¿Puede hacer esto la compáñía, papá? -preguntó, mientras avanzaban por las terrazas de un gris sombrío, en dirección a la bocamina.
- Solo si lo permitimos, hijo. La clase trabajadora es más numerosa que la dirigente, y más fuerte. Dependen de nosotros para todo. Les proporcionamos la comida, construímos sus casas, les hacemos la ropa, y sin nosotros se mueren. No pueden hacer nada a menos que se lo permitamos. Nunca lo olvides".
- ¿Puede hacer esto la compáñía, papá? -preguntó, mientras avanzaban por las terrazas de un gris sombrío, en dirección a la bocamina.
- Solo si lo permitimos, hijo. La clase trabajadora es más numerosa que la dirigente, y más fuerte. Dependen de nosotros para todo. Les proporcionamos la comida, construímos sus casas, les hacemos la ropa, y sin nosotros se mueren. No pueden hacer nada a menos que se lo permitamos. Nunca lo olvides".
"La caída de los gigantes", Ken Follet
"La muchacha tenía un corte en la frente y un morado en la mejilla, además de los labios hinchados. Y pese a todo, al mirarla tan de cerca, Grigori se quedó sin aliento. Ella le correspondió con una mirada franca y valiente que a él se le antojó maravillosa.
Mojó la punta de la toalla en el agua caliente.
- Con cuidado- le advirtió ella.
- Por supuesto. -Empezó limpiándole la frente. Cuando le hubo retirado la sangre, vio que la herida era un simple rasguño.
- Así está mucho mejor -dijo ella.
Lo miraba a la cara mientras le aplicaba la toalla. Él le lavó las mejillas y el cuello y luego dijó:
- He dejado la parte más dolorosa para el final.
-Seguro que no me haces daño -repuso ella -. Hasta ahora has sido muy delicado. - Pero pese a todo, la chica se estremeció de dolor cuando la toalla le rozó los labios hinchados.
- Lo siento -dijo él.
- Sigue.
A medida que las iba limpiando, vio que las heridas ya estaban sanando. Katerina tenía la dentadura blanca y perfecta de una muchacha joven. Le limpió las comisuras de aquella boca sensual y, al agacharse para acercarse a ella, sintió el aliento cálido sobre su cara.
Cuando hubo terminado, Grigori experimentó una extraña sensación de decepción, como si hubiese estado esperando algo que no había llegado a suceder. (...)
Grigori advirtió que el corazón le latía desbocado. Ya había limpiado heridas de otras personas anteriormente, pero nunca había experimentado aquella vertiginosa sensación. Si sintió como si estuviera a punto de hacer una estupidez.
Abrió la ventana, vació el caldero y dejó un charco rosado sobre la nieve del patio. Le pasó por la cabeza la extraña idea d que tal vez Katerina solo era un sueño. Se volvió, esperando a medias que su silla estuviera vacía, pero allí estaba, mirándolo con aquellos ojos azul verdoso, y sedio cuenta de que no quería que se fuese nunca.
Se le ocurrió que tal vez estaba enamorado.
Mojó la punta de la toalla en el agua caliente.
- Con cuidado- le advirtió ella.
- Por supuesto. -Empezó limpiándole la frente. Cuando le hubo retirado la sangre, vio que la herida era un simple rasguño.
- Así está mucho mejor -dijo ella.
Lo miraba a la cara mientras le aplicaba la toalla. Él le lavó las mejillas y el cuello y luego dijó:
- He dejado la parte más dolorosa para el final.
-Seguro que no me haces daño -repuso ella -. Hasta ahora has sido muy delicado. - Pero pese a todo, la chica se estremeció de dolor cuando la toalla le rozó los labios hinchados.
- Lo siento -dijo él.
- Sigue.
A medida que las iba limpiando, vio que las heridas ya estaban sanando. Katerina tenía la dentadura blanca y perfecta de una muchacha joven. Le limpió las comisuras de aquella boca sensual y, al agacharse para acercarse a ella, sintió el aliento cálido sobre su cara.
Cuando hubo terminado, Grigori experimentó una extraña sensación de decepción, como si hubiese estado esperando algo que no había llegado a suceder. (...)
Grigori advirtió que el corazón le latía desbocado. Ya había limpiado heridas de otras personas anteriormente, pero nunca había experimentado aquella vertiginosa sensación. Si sintió como si estuviera a punto de hacer una estupidez.
Abrió la ventana, vació el caldero y dejó un charco rosado sobre la nieve del patio. Le pasó por la cabeza la extraña idea d que tal vez Katerina solo era un sueño. Se volvió, esperando a medias que su silla estuviera vacía, pero allí estaba, mirándolo con aquellos ojos azul verdoso, y sedio cuenta de que no quería que se fuese nunca.
Se le ocurrió que tal vez estaba enamorado.
miércoles, 14 de agosto de 2013
"Pabellón 11. El niño nazi" Piero Degli Antoni.
"En muchas ocasiones, apresurarse a tomar una decisión es ya de por sí una decisión equivocada. A veces los nudos se deshacen solos".
domingo, 4 de agosto de 2013
"El tercer gemelo", Ken Follet.
"Una vez has eliminado lo imposible, lo que queda, por improbable que parezca, tiene que ser la verdad".
sábado, 9 de marzo de 2013
La flor del desierto.
"En uno de esos ratos en que estaba yo entregada al sueño me despertó un ruido extraño. Al abrir los ojos me vi cara a cara con un león. Traté de levantarme, pero hacía días que no probaba bocado y las piernas se me doblaron. Apoyé el cuerpo contra el árbol que me había protegido del despiadado sol de África. Mi largo viaje a través del desierto había lledado a su fin. Estaba serena, dispuesta a morir.
- Ven y acaba conmigo de una vez -le dije al animal-. Estoy lista.
El león me miró fijamente y yo le miré también. Entonces se relamión las facuces y empezó a pasearse frente a mí con movimientos elegantes y pausados. Podía atacarme en cualquier momento. Finalmente, dio media vuelta y se alejó, disuadido quizá al ver la poca carne que tenía yo pegada a los huesos.
Cuando vi que la fiera no iba a matarme, supe que Dios me tenía reservado otro destino, una razón para mantenerme con vida. "¿Qué quieres de mí?", pregunté al cielo mientras me ponía en pie con dificultad. "Guíame, por favor"".
- Ven y acaba conmigo de una vez -le dije al animal-. Estoy lista.
El león me miró fijamente y yo le miré también. Entonces se relamión las facuces y empezó a pasearse frente a mí con movimientos elegantes y pausados. Podía atacarme en cualquier momento. Finalmente, dio media vuelta y se alejó, disuadido quizá al ver la poca carne que tenía yo pegada a los huesos.
Cuando vi que la fiera no iba a matarme, supe que Dios me tenía reservado otro destino, una razón para mantenerme con vida. "¿Qué quieres de mí?", pregunté al cielo mientras me ponía en pie con dificultad. "Guíame, por favor"".
lunes, 4 de marzo de 2013
"El sable del caudillo", José Luis de Vilallonga.
"Los detalles son a veces más reveladores que la historia misma".
lunes, 25 de febrero de 2013
"50 sombras liberadas", E.L. James.
"Solo se puede estar realmente furioso con alguien cuando le quieres mucho"
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