" Billy estaba indignadísimo. ¿Acaso no era suficiente castigo que estas mujeres hubieran perdido a sus maridos en la mina? ¿Deberían quedarse sin hogar, además de viudas?
- ¿Puede hacer esto la compáñía, papá? -preguntó, mientras avanzaban por las terrazas de un gris sombrío, en dirección a la bocamina.
- Solo si lo permitimos, hijo. La clase trabajadora es más numerosa que la dirigente, y más fuerte. Dependen de nosotros para todo. Les proporcionamos la comida, construímos sus casas, les hacemos la ropa, y sin nosotros se mueren. No pueden hacer nada a menos que se lo permitamos. Nunca lo olvides".
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