domingo, 8 de enero de 2017

"La voz dormida", Dulce Chacón.

" - La mujer que comparta mi suerte ha de saber que la suya puede ser muy negra. Me pueden coger y me pueden matar, nos podemos casar y quedar viuda o me pueden matar sin casarnos. Y tú tienes que pensarlo bien. Yo no sé si tengo derecho a pedírtelo, o si hubiera sido mejor no pedírtelo. Yo no sé cuánto tiempo tendré que seguir escondiéndome. 
Ella levantó la vista del suelo. Él le tomó la mano y la pasó bajo su brazo.
- ¿Quieres ser mi novia?
Sonrieron los dos. Los dos desearon abrazarse.
Ella se colgó de su brazo y comenzó a caminar deprisa.
- ¿A dónde me llevas?
- A donde van los novios de Madrid.
Lo condujo a la estación de Delicias, y cuando llegó el primer tren y descendieron los primeros viajeros, le abrazó.
Y se entregó a su suerte en aquel abrazo.
Algas.
Sus besos fueron algas enredadas en agua de mar.
Algas en dos mares que se encuentran.
Algas.
Sí".

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